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Steelers, el gran perdedor del cambio de Antonio Brown

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El estelar receptor se va a Oakland a cambio de dos selecciones colegiales y un contrato de hasta 54.1 millones de dólares; Steelers, los grandes perdedores

Punto para Antonio Brown. Punto para los Raiders.

La telenovela finalmente llegó a su fin. El receptor cumplió su capricho: está fuera de los Steelers y llegó a un equipo en el que sí quiere jugar. Por ahora, claro.

A mitad de semana, NFL Network reportó que Steelers y Bills estaban muy cerca de llegar a un acuerdo para intercambiar a Brown, pero inmediatamente el receptor peloteó “Fake News” en sus redes sociales. Fue contundente, como un winner de Djokovic.

Horas después, la gerencia general de los Bills reconoció que las negociaciones existieron, pero se cayeron.

Se esperaba un nuevo anuncio el viernes, pero fue hasta la noche del sábado cuando finalmente la historia “rompió”: Oakland será el nuevo equipo de Brown.

Durante días se reportó que los Steelers querían una selección de primera ronda a cambio de su receptor estrella, pero los Raiders “únicamente” cedieron picks de tercera y quinta rondas del Draft 2019.

Ahora el coach Jon Gruden no sólo tiene a Antonio Brown, sino sus tres selecciones de primera ronda intactas, incluida la cuarta global.

Fue una movida espectacular de Mike Mayock, el flamante gerente general de los Raiders, mejor conocido por ser -hasta hace unos meses- el gurú de NFL Network antes y durante el Draft.

Según múltiples reportes, Brown firmará un contrato con los Raiders de hasta 54.1 millones de dólares, con 30.1 mdd garantizados, lo que lo convierte momentáneamente en el receptor mejor pagado de la NFL, en espera de lo que los Kansas City Chiefs hagan con Tyreek Hill.

Bajo las condiciones del contrato que firmó con los Steelers, Brown no tenía dinero garantizado.

Antonio es ahora el rey de un anémico cuerpo de receptores en el que lo mejor fue el tight end Jared Cook, con 68 balones atrapados, 896 yardas y seis touchdowns. El segundo en el equipo fue el corredor Jalen Richard (68-607-0), porque los receptores nominales Jordy Nelson (63-739-3), Seth Roberts (45-494-2) y Martavis Bryant (19-266-0) fueron fantasmas, por decir lo menos.

Nelson llegó vía agencia libre la campaña pasada, tras firmar un contrato por dos años y 15 millones de dólares, y Bryant fue obtenido gracias a un canje con los

Steelers por una selección de tercera ronda, pero en diciembre la liga lo suspendió indefinidamente por violar la política de sustancias prohibidas.

En octubre, Oakland mandó a su mejor receptor, Amari Cooper, a Dallas a cambio de una selección de primera ronda, una de las tres que ahora tienen los Raiders.

Por el momento, Brown y su nuevo quarterback, Derek Carr, presumen su “bromance” en redes sociales, pero sabemos del temperamento de Antonio, particularmente cuando las cosas no le favorecen o no se hacen a su manera.

Así que, Derek, disfrútalo mientras dure.
STEELERS, LOS GRANDES PERDEDORES

No hay duda de ello. En Pittsburgh se quedaron sin uno de los mejores receptores de la liga (cierto, es una diva) y el impacto que tendrá en el tope salarial este año será de 21 millones de dólares.

Ahora JuJu Smith-Schuster es lo más confiable que tiene Ben Roethlisberger, por lo que algo tendrán que hacer los Steelers en los próximos días o meses para ayudarle a su quarterback, único sobreviviente de la tripleta que alguna vez conformó con Brown y Le’Veon Bell, quien a partir de esta semana también tendrá un nuevo equipo.

El “Big Ben”, Brown y Bell no ganaron un título juntos, así que, quizá, lo mejor que le pudo pasar a los Steelers fue deshacerse de dos jugadores más preocupados por sus intereses personales que por el equipo.

Pero, por lo pronto, Pittsburgh es el gran perdedor de los caprichos de Antonio Brown.

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