El voto monetarizado

POR ARMANDO VÁSQUEZ A.

AL RITMO IMPUESTO en estos cien días de gobierno de AMLO, más temprano que tarde se acabará la agenda de cambios que busca lograr la cuarta transformación.

Todas las instituciones gubernamentales han sufrido cambios, unos más fuertes que otros. Todos los programas y leyes conseguidas en tiempos de Enrique Peña Nieto, han sido modificados o vuelto a rehacer.

Los grandes temas de este país relacionados con, delincuencia, aborto, género de todo tipo, familia, estudiantado en todos sus niveles y grosores, religión, comunicación, política interior y exterior, economía pública y privada, turismo, salud, atención infantil/juventud/vejez, licitaciones, aduanas, laboral/sindical/empresarial, etcétera, han dejado o dejarán de ser algunos muy pronto temas relevantes como el de la aprobación del uso y distribución de la mariguana que se discutirá este miércoles en el Senado.

El objetivo de AMLO en estos cien días lo cumplió a cabalidad. Ya sembró las semillas debidas, nos guste o no, para realizar los ajustes, los procesos de trabajo que serán difíciles de cambiar si Morena llegara a perder la presidencia en el 2024.

De hecho, empezó con su labor de destrucción al siguiente día del primero de julio, es decir, realmente lleva como 400 días de gobierno, aunque los primeros 300 fueron indirectos.

Amparados en que el pueblo bueno se encuentra aún apantallado hace y deshace. Quita y pone. Sin importar leyes, costumbres. Licita a como le dé la gana, de manera directa para que no haya oportunidad de que el grupo empresarial que le apoyó se siga enriqueciendo –dicen que lo bueno es que se regresó al cobro del diezmo–, de hecho, el 46 por ciento de la obra pública son sin licitaciones abiertas y nadie dice nada.

https://expansion.mx/empresas/2019/03/11/el-gobierno-de-amlo-adjudica-obra-publica-sin-licitaciones

No importan las vergüenzas ajenas que causan a niveles internacionales como esa última que ocurrió en Alemania donde en un foro internacional de turismo el stand mexicano dejó mucho, pero mucho que desear.

Y luego, cuando uno pensaba que ya lo había visto o escuchado sobre ocurrencias de los representantes de Morena, desde aquellas de Paco Taibo Doblada, hasta el payaso legislado que pidió que desapareciera el Poder Judicial, sale una senadora de nombre Jesusa quien salió a defender y colocó a la mujer como hembra y se fue de paso pidiendo que también se deben defender los derechos de las hembras animales, vacas, puercas, yeguas, etcétera. Por Dios, que clase de estupidez.

Entonces en este tenor de destrucción y de estupideces, lo que me aterra es que no veo una oposición real, clara, tajante, con la capacidad de lograr una detente que rescate un poco de lo que se ha construido.

Se podrá alegar que la mano del legislativo es morenista, sí, pero fuera de los representantes populares de todos los partidos, me refiero concretamente a quienes manejan los poderes fácticos.

Ya hay intentos de conformar frentes opositores, pero sin la fuerza debida. De nueva cuenta el valemadrismo del mexicano se impone. Qué curioso, veo más movimiento del ala de la izquierda incrustada en el área académica –universidades con sus huelgas y sindicatos como la CNTE–, que del lado fifí o conservadora/derechista: religiosos y empresarios de todo tipo.

Los del área agropecuaria apenas se están saliendo del huacal.

El hecho es que cuando es apabullante el manejo político, se supone que debe predominar el talento de aquellos personajes con capacidad de pensamiento y enfoque suficiente, que convenzan, apliquen estrategias y desarrollen adecuadamente objetivos para lograr ese equilibrio que no se tiene en el legislativo. Pero no veo a esos personaje capaces de lograr aglutinar a su alrededor la contraparte de los morenos.

Nos debe preocupar pues sé que existen pero, insisto, no los veo.

Y lo que está ocurriendo es que los estados de oposición se encierran cada uno en su propio terruño. Ni la Conago veo que actúe.

Y si en este puñado de días vemos que AMLO y sus secuaces hacen y deshacen, ya con los procesos legales caminando, les será muy difícil a los gobernantes de oposición poder sostener el partido opositor que representan, en el poder de sus entidades.

Si están a la espera de que los de la 4T empiecen a sufrir tropiezos que les otorgue cierta carga negativa que posteriormente se conviertan en votos en contra durante las elecciones, a quienes piensan así, les diré que deben esperar sentados pues no se va a dar esa situación.

No hay que tener dos dedos de frente para entender que en este año y medio, serán millones de personas que recibirán directamente un dinerito, el suficiente para comprar el voto y que no estarán dispuestos a perderlo o dejar de recibirlo pues todos sabemos que más vale dinero en mano que cualquier tipo de promesas.

Y nadie renuncia a un dinerito extra y lo peor de todo lector, una vez con el recurso económico en mano y que se vuelve costumbre, no habrá poder humano que le convenza de que, para que el país siga creciendo será necesario que lo deje de percibir.

El mexicano del 2021 o del 2024, tendrá otra ideología en la que prevalecerá el dinero como el factor más importante como convencimiento de lograr el voto.

Así pues, estos cien días es solamente el principio de la debacle política en nuestro país e insisto, no veo quien detenga esta nueva mentalidad monetarizada que lograra un incremento sustantivo del sufragio poblacional.